De la vieja escuela a la nube

la tecnología no olvidó de donde viene

por: Hernan Osorio

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De la vieja escuela a la nube:

la tecnología no olvidó de dónde viene

Hace unos días, desempolvando unas cajas, encontré un disquete de 3½. Sonreí. No por nostalgia tecnológica, sino porque entendí que ese pequeño pedazo de plástico representaba una verdad que muchas veces se pasa por alto: la vieja escuela no solo fue el origen, sigue siendo el cimiento sobre el cual construimos las maravillas tecnológicas de hoy.

Vivimos en una época donde las nuevas tecnologías nos abruman por su velocidad, su potencia y su capacidad de transformar industrias enteras. Inteligencia Artificial, computación cuántica, blockchain, automatización… pero ¿alguna vez nos detenemos a pensar cuántas de estas maravillas tienen una deuda profunda con los principios, estructuras y conocimientos que nos heredaron las generaciones anteriores?

Los ingenieros que escribían código en COBOL, los arquitectos de bases de datos relacionales, los expertos en redes que configuraban módems a 56k… todos ellos sentaron las bases para lo que hoy tomamos por sentado. Sin ellos, no existiría la estabilidad, la seguridad ni la lógica estructural que alimenta nuestros sistemas actuales.

En muchas conversaciones con colegas más jóvenes me doy cuenta de que, aunque hoy vivimos rodeados de APIs, plataformas no-code y entornos serverless, la lógica sigue siendo la misma: estructuras, procesos, control de errores, consistencia. Lo que ha cambiado es la escala, la abstracción… pero no los principios.

Muchos de quienes venimos de la “vieja escuela” aprendimos cuando no había Stack Overflow, y cada error nos costaba horas, a veces días. Esa forma de aprender —más lenta, sí, pero profunda— desarrolló algo difícil de sustituir: criterio técnico. Una especie de brújula que no depende del lenguaje o de la tecnología, sino del entendimiento profundo de cómo funcionan las cosas.

Y eso, aunque parezca invisible, sigue siendo esencial. Porque cuando los sistemas fallan, cuando las soluciones mágicas se rompen, cuando hay que optimizar o entender por qué algo no escala… ahí es donde la experiencia entra a jugar un papel crucial.

Este no es un alegato de “todo tiempo pasado fue mejor”. Es más bien una invitación a reconocer que la innovación no se trata de romper con el pasado, sino de construir sobre él.

El respeto por lo que se hizo antes no es una barrera al cambio; es una forma de asegurarse que el cambio sea sólido, sostenible y con propósito. Las nuevas tecnologías tienen el potencial de cambiar el mundo, pero lo harán mejor si escuchan a quienes ayudaron a construir los cimientos del presente.

¿En su entorno profesional han sentido que la “vieja escuela” tiene aún un rol relevante?

 

¿O creen que es momento de dejar atrás esas estructuras?