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Del arado al algoritmo

por: Luis Sepulveda / Founder Betacore

Del arado al algoritmo

Últimamente me he sentido muy atraído por cómo la tecnología está redireccionando el rumbo de la agricultura. Y lo digo no solo como programador, sino desde un lugar más personal: me crié en un pueblo agricultor, rodeado de gente trabajadora, madrugadora, que no se detiene ante las adversidades. Crecí viendo lo que realmente significa sembrar con las manos, esperar las lluvias y vivir al ritmo de la tierra.

Durante siglos, la agricultura dependió de la intuición, el clima y el trabajo físico. Luego llegó la mecanización, los fertilizantes industriales y las grandes maquinarias. Hoy estamos entrando en una nueva era: la agricultura de precisión, impulsada por datos, inteligencia artificial y conectividad.

Sensores que miden la humedad del suelo en tiempo real. Drones que sobrevuelan parcelas detectando enfermedades antes de que sean visibles. Aplicaciones móviles que recomiendan el mejor momento para sembrar o cosechar. Todo esto es posible gracias a la integración de tecnologías que antes veíamos solo en sectores como el financiero o el logístico.

Detrás de cada una de estas innovaciones hay líneas de código. Y detrás de ese código, personas que quizás, como yo, entienden el campo más allá de lo técnico.

La agricultura 4.0 no es solo una tendencia. Es una oportunidad para que quienes estamos en tecnología creemos soluciones que realmente importan. Alimentar al mundo también es una tarea digital.

Y me emociona —y a la vez me tranquiliza— saber que, gracias a la tecnología, el futuro del campo será más justo, más eficiente y más sostenible. Lo mejor está por cultivarse